viernes, 1 de abril de 2011

DIARIO PEDAGÓGICO Y DE CAMPO

DIARIO PEDAGÓGICO:
El diario pedagógico está fundamentado en categorías pedagógicas, es decir, es escrito desde la condición de sujetos públicos que reconocen la necesidad e importancia de la observación, la cual trasciende a la reflexión, la investigación y el plan de acción o de mejoramiento desde una visión propositiva. El diario pedagógico por lo tanto, no sólo recoge las experiencias vividas cotidianamente por el maestro en el aula de clase, sino que hace una interpretación, con argumentos teóricos que apoyan sus comentarios y tratan de encontrar una justificación posible a las situaciones vividas.
Los diarios pedagógicos están encaminados a que el maestro pueda registrar su experiencia. Este ejercicio permanente de escritura permitirá a su vez que evalué con qué claridad es capaz de expresar sus ideas, qué nivel de racionalidad las acompaña. También sirve para continuar un proceso de autoformación tanto en el ámbito profesional como intelectual, como en el de la escritura y en la estructura gramatical de la misma.
A pesar de su carácter de registro, el diario pedagógico no puede confundirse con un instrumento de control o de repetición de acciones, cual copia de una organización externa al maestro, como son los textos escolares o los módulos de trabajo. El diario pedagógico debe permitir al propio maestro evidenciar vacios de formación, reconocer aquellos aspectos que demandan una mayor indagación y conocer la dinámica en la cual la institución y los individuos se encuentran inmersos.
Para escribir el diario pedagógico es importante recrear el espacio de la cotidianidad, no se trata sólo del recuento anecdótico sino del esfuerzo por evidenciar el cruce de relaciones entre sujetos, sus discursos y sus prácticas. El diario registra en el permanente vivir de la institución, como espacio para la teorización, la conceptualización, la innovación y la experimentación.
Inicialmente el diario pedagógico es eminentemente descriptivo, lo cual es un momento importante en la medida en que ayuda a centrar la observación y a categorizar la realidad para ir más allá de la percepción intuitiva. Una buena descripción en un diario pedagógico permitirá inferir los métodos de enseñanza, la concepción de aprendizaje, de formación, etc. Pero se pretende que el autor mismo del diario pedagógico sea quien haga explicitas, mediante la reflexión y el análisis, las formas en que se construye su propia historia como sujeto de saber, como hombre público. Para ello es preciso establecer conexiones entre los hechos, los cuales no pueden concebirse de forma aislada. Esta orientación pretende iniciar un proceso de reflexión – investigación sobre la práctica.
En la medida en que se van identificando y categorizando los acontecimientos y las situaciones recogidas, se va estructurando una visión más analítica. La detección de problemas prácticos va permitiendo la puesta en marcha de estrategias, teorías, conceptualizaciones, innovaciones y experiencias que permiten ampliar un proceso continuo que movilice el cambio.
El diario pedagógico  es el principal instrumento para conocer los problemas de la escuela, investigarlos y cambiar las concepciones asociadas con ellos; de igual manera permite la formulación de hipótesis y de intervenciones novedosas en el ámbito de una experiencia que se reflexiona y se transforma. El diario permite la organización y la categorización de datos fiables para saber si la práctica se transforma.     
Salinas, Marta. (2000). El Diario Pedagógico. La Gaceta Didáctica Medellín, 3, 6- 7, 10
DIARIO DE CAMPO:
Álzate Teresita y Sierra Jorge, profesores de la Universidad de Antioquia, para hablar del diario de campo toman como referencia las aportaciones de autores como Vásquez Fernando, Alfredo Ghiso, Maritza Balderrama y Boris Gerson.
Fernando Vásquez, plantea que en el diario de campo conviven los mapas, los esbozos, las transcripciones, las ideas puntuales o las frases deshilvanadas o insinuadas. Éste se lleva y va con uno, porque representa una escritura habitual, cotidiana. Es un lugar para consignar nuestros propios perjuicios, nuestra particular manera de precomprender  un fenómeno o nuestro estado previo de nociones. Por su parte Alfredo Ghiso, opina que este tipo de registro continuo y sistemático, es un acopio de apreciaciones, observaciones, sentimientos, opiniones y reacciones sobre la realidad que queremos comprender. Y según Maritza Balderrama, el diario de campo obedece al interés de investigar, el acto pedagógico, las interacciones profesor – alumno y los procesos de enseñanza y aprendizaje en que ambos se ven involucrados.
Por otro lado, Boris Gerson, plantea que el diario de campo es un instrumento de recopilación de datos con cierto sentido intimo, recuperado por la misma palabra diario, que implica la descripción detallada de acontecimientos, que se basan en la observación directa de la realidad, por ello se denomina “de campo”. Sirve para la recolección de datos, que luego se pueden clasificar. En él se anota a lo largo de la rutina de trabajo, lo que es investigado, así se constituye en fuente de extracción de datos. El diario permite observar en perspectiva las manifestaciones concretas de los procesos de enseñanza y aprendizaje y las situaciones en las que se ve involucrado. Permite advertir las lagunas que han quedado en la información.
Honorio, considera el diario de campo como uno de los mejores instrumentos para conocer y comprender lo que ocurre en un grupo o un una persona, como son las emociones que expresa, las situaciones que vivencia, las visiones que posee del mundo, su cultura, etc.
A modo de recapitulación Álzate Teresita y Sierra Luis, citando a Maritza Balderrama, plantean que el diario de campo se debe llevar desde el primer día de trabajo, con fecha y en lo posible horas. Para que éste sea fuente de evaluación se deben tener en cuenta los eventos que más impactan, los comentarios que le suscitan actos vividos, vistos o conocidos, además de incluir anécdotas, comentarios de otros sujetos u opiniones de compañeros, de la comunidad, de los profesores, comentarios del dueño del diario, reflexiones, análisis y síntesis.

Álzate, Teresita & Sierra, Jorge. (2002). El Diario de Campo. Gaceta Didáctica Medellín, 3, 11 - 13
Palabras claves:
Diario Pedagógico:
ü  Categorías pedagógicas
ü  Investigación
ü  Reflexión
ü  Plan de acción
ü  Interpretación
ü  Argumentos teóricos
ü  Registrar Experiencia
ü  Evaluar con claridad
ü  Proceso autoformación
ü  No es un instrumento de control o recopilación de acciones
ü  Inicia descriptivo
ü  Sujeto de saber
ü  Establecer conexiones
ü  Conocer problemas
ü  Formular hipótesis
Diario de campo:
·         Ideas puntuales
·         Escritura habitual
·         Apreciaciones
·         Observaciones
·         Sentimientos
·         Opiniones
·         Reacciones
·         Interacción profesor  - alumno, procesos de enseñanza y aprendizaje
·         Instrumento de recopilación de datos
·         Descripción
·         Recolección
·         Rutina de trabajo
·         Investigado
·         Procesos de enseñanza
En conclusión los dos diarios (de campo y pedagógico), sirven para recolectar información, describir lo sucedido en una sesión de trabajo, para realizar una investigación, pero con la diferencia de que el pedagógico utiliza para el análisis, no sólo la reflexión del autor del diario, sino que se apoya de las aportaciones de algunos escritores; es decir en éste es importante, las aportaciones teóricas en las que se apoya.

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